Ciudad Mante es tierra de oportunidades, que recibe con gusto y tradicional hospitalidad a quienes con ánimo de invertir y gozar de sus bellezas nos visitan. Es un pueblo abierto al futuro, con gran visión de progreso y desarrollo, que les espera con los brazos abiertos.

La región de lo que hoy es el Mante fué conocida por su nombre huasteco de los “cinco potreros de Tamatán”, palabra que ésta en lengua “Tenek” o huasteca que significa “Lugar de canoas”.

Según diversos documentos, era sumamente insalubre a causa de las inundaciones que sufrían las tierras al desbordarse los ríos regionales, principalmente el río Mante, cuyas aguas permanecían meses sin salida dando lugar a la formación de gruesas capas de lama, que se convertían en campo propicio para la proliferación de zancudos, además de que abundaban los “tábanos”, insecto cuya picadura es sumamente dolorosa. Por ésas razones no se produjeron asentamientos humanos de colonos españoles o criollos, ya que no soportaban la insalubridad de la zona, a la que, sin embargo, reconocían como muy fértil y adecuada para diversos cultivos.

Conforme a investigaciones de varios estudiosos, en éstas tierras vivían tribus indígenas de “recolectores-cazadores”, pero con el predominio de parnes, chichimecas y janambres. Sobre todo éstos últimos representaban un formidable escollo para los intentos colonizadores, pues atacaban indiscriminadamente a todos los que pretendieran asentarse en cualquier punto de “Tamatán”.
Refieren distintos relatos que los janambres hostilizaban continuamente a los colonos y cuando éstos trataban de repeler los ataques, los indígenas se refugiaban entre el monte formado, entre otras, por una planta muy espinosa, llamada “choveno” o “sinvergüenza’, de donde no había poder humano que los hiciera salir.

El señor Hipólito Avilés, vecino e investigador radicado en Ciudad Mante, sostiene que la palabra “mante” procede del náhuatl y que está compuesta por tres vocablos de ese idioma. “man”, “atl” y “tetl”, que significan “lugar de”, “agua” y “piedra”, por lo que unidos significarían “lugar del agua en la piedra” o “donde brota el agua de la piedra”, en clara alusión al nacimiento del Río Mante, pues allí surge el agua de la roca de la Sierra de Cucharas.

Por otra parte, es claro que es el árbol el que le da su nombre al río, más tarde al Ingenio y luego a Ciudad Mante.
Si la versión del señor Avilés fuera cierta, solo se llamaría así al río, pero no el árbol, pues este “no brota del agua entre la piedra”.
Así, pues, debemos aceptar como correcta la nominación de “Mante” a partir del árbol del mismo nombre, de la familia de las zapotáceas.
“Mante”, entonces, significa “palo (o árbol) amarillo”

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